CONFIGURACIÓN DE COOKIES

Esta página web utiliza cookies para ayudar a analizar el uso que hacen los usuarios del Sitio Web y optimizar su uso así como cookies necesarias para el correcto funcionamiento del Sitio Web.


Cookies necesarias

Se trata de cookies propias que al ser necesarias para el normal funcionaciento del Sitio Web siempre se almacenan.

+ información


Cookies de analítica

Utilizamos cookies de terceros para analizar el uso que haces de nuestro Sitio Web. La información se recoge de forma anónima. Al no ser necesarias para el funcionamiento del Sitio Web puedes optar por no aceptarlas.

+ información


Cookies de publicidad

Utilizamos Google Maps para mostrar el mapa de ubicación de las tiendas. La utilización de Google Maps genera diferentes cookies que se utilizan para mostrarte contenidos que puedan ser de tu interés.

+ información


Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar y mejorar la navegación de los usuarios en nuestro sitio web siempre y cuando lo consientas expresamente aceptando este mensaje.

Puedes leer más sobre nuestra política de cookies.

CONSEJO

TAHINI O PATÉ DE SÉSAMO - PROPIEDADES

Foto 1

El Tahini es una pasta que se obtiene al mezclar la harina que conseguimos al moler las semillas de sésamo con agua o aceite de sésamo y sal.

El sésamo destaca, entre otros nutrientes, por su elevado contenido en grasas insaturadas (Omega 6 y 9) así como en Calcio por lo que resulta muy recomendable para prevenir enfermedades cardiovasculares, regular el colesterol, y evitar problemas de osteoporosis.

Se aconseja moderar la cantidad de ingesta de este alimento debido a su alto valor energético.

Una tostada de pan integral con tahini y mermelada es un excelente desayuno o tentempié. También podemos añadir como aderezo en una ensalada, en un puré o como salsa acompañando a una carne.

¿Cómo hacer Tahini en casa?

  • 4 cucharadas de semillas de sésamo (mejor tostadas, ya que tienen más sabor).
  • 8 cucharadas de aceite de oliva o de sésamo o agua.
  • Una pizca de sal.

Molemos las semillas en un mortero o con una batidora, añadimos el aceite (se puede ir añadiendo poco a poco hasta conseguir la textura que nos guste) o el agua (sabor más suave con esta última) y la sal. Mezclamos todo bien y ya está listo. Guardaremos en la nevera en un bote bien cerrado.